sábado, 12 de marzo de 2016

Re-publicado: Una entrada religiosa

Entrada publicada originalmente en: 2015/03/09

*Antes de sacar conclusiones apresuradas por favor lean la entrada completa. 

"No soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme."

Ayer mientras estaba en misa escuche la frase que arribe cité. Claramente no es la primera vez que la escucho, pero reboto en mi cabeza y sobretodo en mi corazón. 
La religión para mi es un tema complicado de abordar. Nací en el seno de una familia extremadamente religiosa, mis padres están seguros que mi nacimiento y vida es un verdadero milagro (pues al nacer tuve un montón de complicaciones y mi recuperación fue increíble) y unos de mis recuerdos más vividos son los domingos en la tarde, rezando en la iglesia, como una verdadera familia. 
Ahora que lo pienso, justo cuando esa familia perfecta empezo a romperse, dejamos de ir a misa. Por ese motivo (y por mi escepticismo adolescente)  creo que mi fe en Dios dejo de ser tan fuerte, hasta casi desaparecer.
Después de un tiempo, de varios años y después de miles de días y noche reflexionando, decidí que necesitaba a Dios. Necesitaba creer en algo, necesitaba esa idea de un todopoderoso que me cubre y me protege. Y sin duda esa imagen me ha llevado a serenarme y crecer, a no sentirme tan sola y tan desesperada.
No voy a decir que voy a misa todos los domingos, o que rezo con fervor el rosario, mucho menos que rezo todas las noches o incluso que mi vida la voy a dedicar a entender y compartir la palabra de Dios, pues no seria mas que una patraña y una gran mentira. Creo en algo, en algo que me ayuda a sobrellevar mis miedos hoy la vida en general, pero no se de que religión soy o bajo que límites debo regir mi vida espiritual, y para ser sincera no siento que deba saberlo ahora mismo. Siento que entre más vieja sea y más miedo tenga de morir, más voy a creer. Pero por ahora estoy bien así. 
Retomando el tema principal, que es la frase que cité al comienzo se esta entrada, siento que me toco. Y no se si fue una señal de Dios o una simple coincidencia. Pero me toco. 
He decidió que haré lo que piden todas las religiones y eso es ser bueno, benévolo, amable, lleno de amor,  con los demás y espero un poco conmigo. 
Todo esto lo yuxtapongo con la bulimia y como probablemente esta decisión me ayude a superarla. 
Se que como de más porque estoy tratando de llenar un vacío (aún no se cual ese vacío, me da miedo saber que es, pero algún día iré a un psicoanalista para saberlo), buscare de ahora en adelante llenar ese vacío dándole felicidad a los otros, regalando sonrisas y buenas energías. No soy, ni seré nunca la mejor persona del mundo, pero me dedicare a la felicidad, de manera realista claro. En la vida nada es color de rosa... 
Por ahora pues no me queda más que agradecerles, que ofrecerles mi amistad, mis consejos y mi felicidad. Como ya lo he dicho antes, cuando quieran escríbanme, soy feliz al ver sus mensajes.
L@s quiero mucho. Gracias por leerme. 

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